De un mundo irreal a su vuelta al fútbol profesional

El caso de Luis Fariña, el argentino naturalizado Paraguayo que llegó a Cerro Porteño procedente de Portugal de la mano de Roberto Nanni, fue una de las más interesantes apuestas del Ciclón.

Llegó y rápidamente fue considerado por Miguel Russo, demostraba destellos de crack, el hincha se ilusionada, hasta que dejó de jugar. El silencio sobrevolaba por campamento azulgrana, nadie decía nada. A finales del 2020 se supo que se suspendió el contrato profesional por un padecimiento del jugador. Más que eso nada, Fariña se despedía de Cerro y nadie entendía muy bien porqué.

Hace unos meses Luis decidió hablar y dijo: «Me siento bien, estoy recuperado, quiero volver a jugar», con estas palabras los hinchas de Cerro se ilusionaban con su vuelta. Pero, ¿Cómo se portó el club con él?, «La verdad que Cerro se portó de 10 conmigo, me pusieron a los mejores profesionales, entendieron, no pusieron trabas para volver a Argentina y Russo se comportó como un padre». «Quería desaparecer de un mundo irreal, en el partido de vuelta con River se jugaba ante 60.000 personas, y yo había dormido una hora, decidí que era el momento de parar».

La salud mental debe ser una prioridad para los clubes. Los atletas no escapan de estos problemas que deberían ser atendidos como política de estado. Vuelve Luis, festejamos su recuperación, su vuelta al fútbol, pero principalmente el acompañamiento del club Cerro Porteño desde lo humano. Este regreso es un triunfo en conjunto.

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